
La logística ha desempeñado un papel fundamental en el comercio durante siglos. Sin embargo, en España no alcanzó su verdadero potencial hasta las décadas de 1980 y 1990. Antes de esa época, las pequeñas empresas de transporte no tenían operadores logísticos ni almacenes especializados. Pero a partir de 1997, con la llegada de los primeros operadores logísticos y las fusiones empresariales, el sector experimentó una transformación importante, impulsada por la demanda de las grandes industrias que comenzaron a subcontratar sus servicios logísticos.
La adopción de tecnologías como la automatización y los lectores de códigos de barras marcó un punto de inflexión en la historia de la logística. Esto dio lugar a la intralogística, que se refiere a la gestión y optimización de los flujos de materiales y mercancías dentro de una empresa o instalación, especialmente en los almacenes y centros de distribución.

Este período prosperó para el sector, contribuyó significativamente al PIB y generó empleo, pero la crisis financiera afectó gravemente a la logística hasta 2015.
Tras la crisis, la digitalización y la innovación tecnológica se consolidaron, introduciendo sistemas de gestión de almacenes y rutas, así como el uso de la nube. El comercio electrónico aceleró aún más estos avances, centrándose en la automatización y en la última milla. Soluciones como las taquillas inteligentes también han automatizado y optimizado significativamente la logística, lo que permite entregas más rápidas y cómodas para los consumidores y una logística más ecológica y optimizada para los transportistas.

Con el avance del comercio electrónico y la globalización, la logística ha tenido que adaptarse rápidamente. Hoy en día, los sistemas de gestión de almacenes, el uso de la nube y las soluciones de automatización, como las taquillas inteligentes, son esenciales para seguir siendo competitivos en un mercado globalizado. Estas innovaciones permiten a las empresas ofrecer un servicio más eficiente y rápido, satisfaciendo las crecientes demandas de los consumidores modernos.
En conclusión, la logística siempre ha desempeñado un papel crucial, a pesar de que gran parte de la población desconoce su papel en la sociedad y su valor, transformándose y adaptándose continuamente a las cambiantes demandas del mercado. La constante evolución tecnológica y la creciente necesidad de sostenibilidad garantizan que la logística siga siendo un componente fundamental del comercio mundial, mejorando no solo la eficiencia operativa, sino también la experiencia del cliente y la responsabilidad medioambiental. En Columat, siempre estamos comprometidos con una logística automatizada, sostenible y optimizada, al tiempo que reinventamos las prácticas actuales.
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